Hemeroteca :: 14/05/2008
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FAMILIA Y SOCIEDAD
Última actualización 14/05/2008@00:00:00 GMT+1
Los celíacos están de enhorabuena. Las autoridades sanitarias se están tomando en serio esta dolencia que, según los cálculos, afecta a 450.000 españoles (aunque apenas 40.000 están diagnosticados).

Autor: Alejandra RODRÍGUEZ


La Consejería de Sanidad de Madrid, a través del Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios, ha comenzado un estudio epidemiológico para determinar la prevalencia de la enfermedad celíaca en 2.400 escolares, de edades comprendidas entre 6 y 18 años, en 60 colegios seleccionados de forma aleatoria. Hasta el momento, las actuaciones oficiales se basan en estimaciones y cálculos aproximados, pero no se sabe exactamente cuántas familias pueden estar afectadas por este trastorno que, en cualquier caso, es bastante común.

El estudio pretende estimar la prevalencia de la enfermedad celíaca y conocer la proporción de pacientes no diagnosticados. Para ello, se contará con la colaboración de dos hospitales madrileños especializados en medicina infantil, el Niño Jesús y el Hospital Infantil de La Paz. En este estudio se determinarán los anticuerpos antitransglutaminasa IgA e IgA sérica total, que son los que reaccionan en este tipo de pacientes.  Una vez analizados los datos, se podrá hacer una estimación más exacta del número de celíacos diagnosticados en la Comunidad de Madrid y de aquellos que aún no lo están. 

 NECESIDADES ECONÓMICAS
Estos resultados deberían llevar a la región a valorar adecuadamente las necesidades económicas de los pacientes celíacos y sus familias, como respuesta a la proposición no de ley aprobada en la Asamblea de Madrid el 8 de noviembre de 2007. Además, servirá para continuar difundiendo entre los profesionales de la medicina la necesidad de un diagnóstico precoz. Y es que un paciente celíaco al que no se le detecta la enfermedad de manera temprana no sólo se ve obligado a convivir con las molestias propias de la patología, sino que además ve multiplicado su riesgo de sufrir múltiples problemas asociados, como daño renal, hepático y tiroideo, además de anemia, abortos repetidos, descalcificación ósea, perjuicios dentales, infertilidad, dermatitis, depresión y alteraciones psiquiátricas.

Esta iniciativa se une a la ya anunciada por el Ministerio de Sanidad recientemente de mejorar el etiquetado para que los pacientes y sus familiares estén absolutamente seguros de que los productos que adquieren están libres de gluten, tanto en su composición esencial como en los conservantes, colorantes y otros aditivos. Hasta el momento, este punto era el gran caballo de batalla de los pacientes celíacos, ya que la información que se ofrecía en los envases no era lo suficientemente detallada. Ante la duda, el celíaco se veía obligado a prescindir del producto.

Sin embargo, los obstáculos de este colectivo no acaban aquí, los pacientes tienen ante sí un reto considerable, ya que los productos elaborados sin gluten tienen un precio desproporcionado con respecto a sus variantes normales. La misma cesta de la compra que a un individuo sano le cuesta unos 30 euros, a un celíaco se le dispara a 90.

LAS CLAVES
¿Qué es?
Una enfermedad autoinmune (el sistema defensivo ataca al propio organismo porque lo reconoce como elemento invasor), crónica y de origen intestinal.

¿Cómo se manifiesta?
Se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten, una proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena.

¿Cómo evoluciona?
Esta intolerancia produce una lesión severa en el intestino delgado (pérdida de sus vellosidades características), produciendo una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos.

¿Cuáles son los síntomas?
Son muy variables y difusos. Su intensidad y gravedad tampoco es uniforme, de manera que en muchas ocasiones el diagnóstico es difícil de determinar. Lo más frecuente es sufrir dolores estomacales y abdominales, diarreas, gases, náuseas, fatiga, anemia, calambres musculares...

¿Cuál es el tratamiento?

La única alternativa terapéutica que se conoce es llevar una dieta exenta de gluten.

¿Cuáles son los alimentos prohibidos?
Galletas, bollos, pasteles, bizcochos y demás productos de respostería y pastelería. Pan y harinas de trigo, cebada, avena y los demás cereales de riesgo. Pasta italiana, fideos y sémola de trigo. Bebidas elaboradas a partir de cereales (algunos licores, cerveza, agua de cebada...). Bebidas malteadas.

¿Cuáles pueden ser peligrosos?
Patés, quesos para untar, caramelos, gominolas, helados, sucedáneos de chocolate, colorante alimentario, frutos secos tostados con sal, sucedáneos del café, bebidas de máquina, conservas de carne y pescado, salsas, precocinados, yogures con trozos de fruta, embutidos muy procesados (mortadela, morcilla...).
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Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • 410.000 celíacos sin diagnosticar

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    3420 | JUANA MORALES - 03/06/2008 @ 00:00:00 (GMT+1)
    Mi hijo está en un concertado, lo de dejarlo al comedor es impensable, pues aunque yo le llevara la comida, el precio era el mismo que un niño no celiaco, es decir, le llevo la comida y encima me cobran como a todos.Pero lo mas flagrante es que cuando ha ido a la granjaescuela, aunque he tenido que llevarle toda la comida,solo le dan la leche, ni siquiera han tenido el cuidado de al calentarla utilizar un cubierto diferente para moverla. O bien al llevarle su plato le han dado los macarrones de otro.Según el dueño de la granjaescuela, mismo que el del colegio, es normal que algo se escape. Por lo tanto mi hijo ya no puede ir. Y aunque intento que lleve y de hecho lo hace, una vida normal, a veces te encuentras con gente que no tiene sensibilidad
    3596 | Emma Cuadrado - 25/05/2008 @ 00:00:00 (GMT+1)
    Ante todo agradecerles el artículo publicado sobre los celiacos en la Comunidad de Madrid, es interesante que cada vez estemos más presentes en los medios para que profesores, alumnos y padres conozcan más sobre esta intolerancia y lo que conlleva.Estoy de acuerdo con todo lo comentado pero quería añadir otro obstáculo más a la lista. Los niños celiacos de la Comunidad de Madrid que estudian en colegios concertados, como es el caso de mi hija, pueden llevar su comida al colegio si este no dispone de un comedor que proporcione un menú sin gluten cosa que por otra parte no es tan complicada como parece. Hasta ahí todo bien, aunque sería de agradecer que se generalizara esta oferta en todos los colegios, sean públicos, concertados o privados. El problema que planteo es la obligación que nos impone la Consejería de Educación de pagar la mitad del coste del comedor, por uso y vigilancia, cosa que en el caso de mi hija, con 7 años ya, se limita a uso, osea, a calentarle la comida directamente en el tupper, darle una servilleta, un tenedor, un vaso de agua y una fruta. Me parece abusivo. Incluso alguna vez he tenido que leer declaraciones de algún consejero comentando que el problema de los celiacos se soluciona comiendo en casa, osea, que el padre o la madre tendríamos que dejar de trabajar para que nuestra hija pueda comer con seguridad y a un precio justo. Este trato hacia los celiacos es discrimitorio si nos comparamos, por ejemplo, con colectivos que, por motivos de religión y no de salud, exigen un menú especial para sus hijos y son apoyados, ayudados y consentidos, por miedo a que se acuse a las instituciones de racismo. Mi hija no eligió ser celiaca y la Comunidad de Madrid debería tomar nota de otras comunidades en cuanto a ayudas económicas se refiere o debería revisar sus normas en cuanto a los comedores escolares. Sería de agradecer.
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